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Errónea enseñanza en secundarias de la flauta aleja a los niños de la música |
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| Juan Carlos Talavera Domingo 16 de Mayo, 2010 | Hora de creación: 00:02| Ultima modificación: 01:32 Utilizar la flauta dulce como instrumento didáctico ha sido una tragedia en México y en casi todo el mundo, ya que la mayoría de los niños terminan por odiar las clases de música, alejándose de cualquier manifestación musical en las escuelas secundarias, indicó el reconocido flautista Horacio Franco. Foto: Archivo La pedagogía y la didáctica para enseñar flauta en las escuelas son equivocadas, dado que la mayoría de formadores no recibieron la metodología necesaria y por tanto transmiten de forma incorrecta su manejo, señaló en entrevista para Crónica, donde informó la próxima promoción de su nuevo disco Extreme Life Concert, que incluye piezas de Georg Philipp Telemann, Antonio Vivaldi y Johann Sebastian Bach.Reconocido por los virtuosos de Houston el pasado 8 de mayo debido a su fructífera trayectoria profesional, Horacio Franco recordó que en los años treinta Adolfo Hitler impuso la flauta como instrumento obligado en las escuelas primarias y secundarias de la Alemania nazi. “El uso de la flauta llegó después a México, en los años setenta, imitando un modelo que a nivel mundial no funcionó, ya que se impuso el uso de la flauta sin instrucción previa, y nunca se proporcionó la metodología necesaria a los maestros”, recordó. Sin embargo, ya que prevalece el uso de la flauta dulce, se debe reivindicar como instrumento escolar, sin olvidar que la instrucción musical inicia en casa, considerando que la edad ideal para aleccionar nuevos músicos es entre los tres y nueve años. “Un niño pequeño que aprende a afinar el violín jamás lo olvidará”, explicó. En este sentido, Horacio Franco, considerado uno de los músicos clásicos mexicanos más exitosos, que ejecuta tanto música antigua como folklórica, contemporánea y popular, informó que ha solicitado una beca al Fonca para llevar a cabo conciertos didácticos en secundarias públicas y mostrar a los jóvenes que la flauta es un instrumento digno. Además, de proporcionar orientación musical a partir de sus necesidades y esclarecer a los adolescentes que el estudio de las bellas artes es tan fructífero como otras profesiones. “Estudiar música no implica morirse de hambre”, añade. “Es importante que los jóvenes se den cuenta y sensibilicen a sus papás porque la educación musical no inicia en la escuela, sino en la casa”, aseguró. En México se ha perdido la costumbre de hacer buena música auspiciada en el corazón de la familia y en las iglesias. “Hace falta la coordinación y el apoyo institucional comenzando por la familia”, señaló. Por último, el flautista informó que en este año presentará también el disco Mestizajes novohispanos con una especulación de piezas que habrían sido escritas en México, pero que nunca se escribieron, así como un álbum con piezas adaptadas de Johann Sebastian Bach, que grabó con el cellista Asaf Kolerstein, integrante de la Orquesta Sinfónica del Estado de México. |
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Horacio Franco, a su llegada al CNMFoto José
Carlo González
Mónica Mateos-Vega
Periódico La Jornada
Lunes 10 de mayo de 2010, p. 9
No es el compromiso
laboral o la promesa de una buena calificación lo que motiva a maestros y
alumnos del Conservatorio Nacional de Música (CNM) a acudir puntuales a sus
clases, sino una auténtica pasión por compartir y aprender, unos de otros, los
secretos y bondades de la música.
Así encontramos
al flautista Horacio Franco a la entrada del Conservatorio Nacional de Música
una mañana tormentosa, totalmente empapado, bajando de su bicicleta, pero de
inmediato rodeado de jóvenes que le piden cita para una clase de interpretación
de la música, de metodologías de estudio o un consejo.
Él los atiende a
todos con paciencia; sabe que –nos explica más tarde– el éxito en el desempeño
profesional de un músico depende en gran medida de qué tan buena sea la
relación maestro-alumno.
Como sucede con
la gran mayoría de los jóvenes en el país, Horacio Franco, considerado uno de
los mejores intérpretes de flauta de pico del mundo, no tuvo ninguna inducción
hacia las artes cuando era niño. Pero cuando iba en primero de secundaria
sucedió el milagro: escuchó a una compañera tocar el piano y en ese momento surgió instantáneamente la
necesidad de dedicarme a la música
, recuerda.
Franco tuvo la
fortuna de ingresar al Conservatorio a los 13 años, e intentó estudiar una
carrera que no existía: la flauta de pico, por lo cual se inició con el violín.
En esos años tuvo
la fortuna de que su profesor Idilio Bredo le permitiera tocar su primer
concierto como solista en la flauta: así
definí mi camino como flautista, hasta que fundé la carrera aquí, tres años
después. Impartí clases durante 12 meses, y a los 17 años partí a estudiar a
Holanda por casi cuatro años más. Al haberme decidido por un instrumento del
cual no existían ni planes ni programas de estudio, y mucho menos profesionales
que la impartieran, me tuve que forjar un estudio autodidacta y crítico. Pese a
mi juventud, al saberme con talento y facilidad para ésta disciplina, aparte de
mucha pasión e idealismo y entrega, las cosas se me dieron, si bien no
fácilmente, sí con mucha prontitud. Finalmente fui al mejor lugar del mundo a
estudiar lo que quería. No fue fácil; ser hijo de una familia pobre me
dificultó las cosas, pero gracias a mi trabajo logré estudiar fuera.
El artista
considera fundamental que los niños se acerquen a la música, pues se trata,
explica, de un lenguaje que
está incluido en nuestro bagaje genético como el arte más ancestral: el ritmo
cardiaco, la entonación de la voz de la madre, los sonidos que escuchamos desde
el vientre, todos forman parte de una música con la que nacemos, la cual hay
que fomentar y ordenar. Además, la educación musical hace a cualquier niño
desarrollar otros tipos de inteligencia que no se generan con otras influencias
.
No obstante,
lamenta el flautista que la educación musical en México es un reflejo de lo que
hoy somos como sociedad y como pueblo: “la responsabilidad de una educación
musical adecuada no sólo debe residir en las escuelas, sino, como en todos los
aspectos de la educación, en el mismo seno familiar.
Mientras
ese entorno conste mayoritariamente de música, juegos, comida, televisión y
hasta educación chatarra, y no se propicie un entorno plural, donde la basura
no sea imperante, la educación musical no va a cambiar. Incluso en las mismas
iglesias la música con la que se tiene contacto es mayoritariamente chatarra;
la mayoría de las escuelas de educación básica no tienen programas adecuados de
música, y salvo alguna honrosa excepción, a los niños no se les fomentan el
gusto por la música ni tienen acceso a una educación musical de calidad.
–¿Aproximadamente
cuánto gasta al año en el mantenimiento de su instrumento y cuánto cuesta una
buena flauta profesional?
–Depende: mis
flautas las encargo a constructores en Europa y me las hacen sobre pedido. Una
buena flauta estará costando unos 2 mil euros, pero hay muchas opciones para
los estudiantes. El mantenimiento de un instrumento es complicado al no haber
ningún constructor que se dedique a esto en México.
–¿Qué cambio
tendría que hacer el Estado y/o las instituciones educativas (públicas y
privadas) para ofrecer más y mejores opciones de educación musical para niños y
jóvenes?
–Es una pregunta
difícil, pues más que recursos necesitamos creatividad y actualización
académica por parte de los maestros, así como la captación de cada vez más talentos
apoyados por los padres a temprana edad en las escuelas profesionales. También
mucha más supervisión y actualización para las escuelas de educación básica y
media, para que la educación musical forme parte de una educación integral de
calidad.
Cautiva grupo Jóvenes
Solistas con música romántica y barroca
18 de marzo de 2010,
10:56 AM
México,
18 Mar. (Notimex).- La agrupación Jóvenes Solistas cautivó al público a través
de obras de Johann Sebastian Bach y Franz Liszt, en el concierto que ofreció
anoche en el Anfiteatro Simón Bolívar, del Antiguo Colegio de San Ildefonso.
En
el marco de la edición 26 del Festival de México, que se realiza del 11 al 28
de marzo, el talento y virtuosismo de los músicos se plasmó en cada pieza
interpretada, las cuales fueron ovacionadas con gran emotividad.
El
estudio y la preparación del grupo conformado por Fabián Espinosa (clavecín y
piano), Concepción Hernández (flauta) y Ana Caridad Villeda (violín) les
permitió ofrecer composiciones de música barroca y romántica.
Los
artistas, alumnos del flautista Horacio Franco, comenzaron el concierto con la
obra 'Sonata en si menor para violín' y 'Clavecín No. 1 BWV 1014', de Sebastian
Bach, pieza en la que los músicos mostraron lo aprendido en la escuela, y junto
a su talento, se ganaron los aplausos del público.
La
velada de música barroca continuó con 'La danza de la cabra H 39 para flauta
sola', de Arthur Honegger, obra en que la artista Concepción Hernández ofreció
una cátedra a través de su instrumento musical, llevando a cabo la alta
ejecución de la pieza.
Posteriormente
interpretaron la obra 'Sonata para flauta y piano', de Francis Poulenc, en la
cual el pianista Fabián Espinosa, junto con Hernández, brindaron un gran
virtuosismo al interpretarla magistralmente en el escenario.
El
trío de músicos dejó la música barroca para ejecutar piezas románticas como
'Totentanz S. 126' de Franz Liszt.
Para
despedirse, los tres artistas ejecutaron la obra 'El capricho No. 5 op. 18', de
Henryk Wieniawski, otra pieza romántica que deja constancia del profesionalismo
temprano de estos músicos y su enorme talento